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Placer sin meta: cuando el orgasmo deja de ser una tarea

Apps, porno y la presión de llegar a algún lado. Una lectura para un domingo lento.

Nos enseñaron el placer como una curva que hay que completar. Si no hay clímax, hubo fracaso. Eso se parece más a un tablero de métricas que a un cuerpo, y probablemente ya te agotó en más de una cama.

Cuando el tantra no está posando para una foto, propone algo bastante menos heroico: quedarte en lo que hay. Un calor en la panza. Un aburrimiento honesto. Un orgasmo que llega y que nadie aplaude. Sacarle la meta al placer no lo vuelve tibio, lo vuelve tuyo.

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